Tema 1. Resumen
La identidad personal comienza a formarse en la infancia y evoluciona hasta la adolescencia. En la infancia diferenciamos dos perspectivas que son la individual y la social.
La identidad individual abarca el nombre, la familia, los amigos, el conocimiento del cuerpo, el carácter, la maestra, el sexo y género y los sentimientos. Todos estos aspectos son muy importantes e imprescindibles para el desarrollo de la identidad personal.
El/a niño/a y nosotros mismos debemos de conocer y diferenciar los conceptos de género y sexo. El sexo es una característica física/biológica con la que nacemos y el género es una construcción con la que cada persona define sus características emocionales, afectivas, intelectuales y los comportamientos que la sociedad a asignado al hombre o mujer (roles).
Muy importante en el desarrollo de la identidad es el autoconcepto. Este se desarrolla por la experiencia, es una organización educativa y de los sentimientos, con una estructura multidimensional y jerarquizada y va cambiando durante el desarrollo pero se estabiliza en la edad adulta. El autoconcepto está muy relacionado con la apariencia física, el sexo y otros rasgos (sociales, personales, ambientales, afectivos, etc.). Las familias y las maestras tienen un papel muy importante en el desarrollo del autoconcepto ya que a través de la motivación, el refuerzo positivo, las actividades didácticas que les supongan un reto alcanzable (autoeficiencia), etc. serán determinantes en la autoevaluación que el niño/a se hace y ayudarán en la formación del autoconcepto.
La identidad social está determinada por las personas de su entorno que desarrollan su sentido de pertenencia a una familia,a su comunidad local y a su cultura.
La socialización es la capacidad que tenemos de comportarnos en función de las normas sociales establecidas por un grupo sociocultural en un determinado contexto e incluye tres procesos:
- La conducta adecuada (conducta ajustada a las normas de su grupo)
- Los roles sociales
- Desarrollar actitudes favorables hacia las personas.
Las familias son un referente importante en el que se crea un vínculo afectivo recíproco entre el niño/a y la familia, a través de este se va configurando la identidad familiar donde los padres ejercen una gran influencia en el proceso y es con ella donde comienza el proceso de socialización.
La cultura es un factor importante para el desarrollo de la identidad personal y abarca desde la zona donde vives, las costumbres y tradiciones hasta la creencia o la lengua propia de un contexto sociocultural. Estos aspectos deben de ser tratados en el aula por medio de actividades programadas por la comunidad respetando los dos derechos fundamentales de los niños/as que son:
- El derecho a la diversidad
- El derecho a la igualdad de oportunidades
Todos los factores anteriormente mencionados se complementan con los emocionales/afectivos por lo que debemos de crear un clima afectivo y de seguridad dentro del aula que propicie la comunicación de la maestra con el alumnado y desarrolle favorablemente el aprendizaje, creando sentimientos de bienestar, seguridad y confianza que son los pilares básicos y le proporcionará a los niños/as las herramientas adecuadas para superar los retos a los que se enfrentan (frustraciones, conocimiento progresivo del medio, relación positiva con el grupo, etc.). A través de la interacción con los demás el niño desarrolla la empatía, se siente integrado en el grupo y aprende y pone en funcionamiento valores y comportamientos que le ayudan a desarrollar y completar día a día su identidad personal.
Las normas, rutinas y conflictos son factores relevantes en el desarrollo moral y social del niño/a. Enseñarle al niño/a normas y rutinas sirve para crearle un ambiente que le da confianza y seguridad y a través de las normas conseguimos que el niño/a adquiera hábitos. En el aula debemos de trabajar estos aspectos a diario, a parte de ara conseguir lo anteriormente nombrado, para lograr una buena convivencia haciendo de los conflictos que surgen un potencial educativo ya que estos nos sirven para conocer a cada niño/a y trabajar valores.
Debemos de prestar atención a como gestionamos el tiempo de los niños/as ya que exponerlos a una sobre producción (colegio, extra escolares, etc.) puede originar estrés infantil, por eso tenemos que estar muy atentos a los diferentes cambios físicos y anímicos que se pueden producir en los niños/as como son necedad, dolor de cabeza o estómago, arrancarse el pelo, etc. Todos ellos pueden ser un indicativo de que el niño/a está sufriendo estrés infantil.
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